Mostrando entradas con la etiqueta Tratados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tratados. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de mayo de 2011

CHILE CONDICIONA EL DIÁLOGO AL RESPETO DEL TRATADO DE 1904

Un día después de que Morales negara que este acuerdo hubiera traído paz a ambas naciones y cuestionara la escalada armamentista de Chile, el canciller del vecino país, Alfredo Moreno, ratificó que su gobierno no dialogará con su homólogo boliviano si éste persiste en observar los tratados vigentes entre ambos países.

Morales, además, emplazó a su homólogo chileno, Sebastián Piñera, a presentar una propuesta concreta sobre el diferendo marítimo en el marco de las resoluciones que sobre el asunto emitió  la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), cuya nueva reunión se desarrollará en El Salvador.

“La posición de Chile ha quedado muy claramente expresada por el presidente (Sebastián) Piñera en la cuenta pública del 21 de mayo. Lo que corresponde es respetar los tratados vigentes que tenemos y sólo sobre esa base podemos avanzar sobre el diálogo bilateral”, aseguró Moreno a periodistas chilenos a los que no aceptó más preguntas.

En el transcurso de siete días, los mandatarios (Morales y Piñera) intercambiaron mensajes que pusieron más tensa la relación bilateral. Ayer, delante de las Fuerzas Armadas, el Presidente boliviano —en un acto militar— negó que el Tratado de 1904 hubiera garantizado la paz entre ambas naciones.

Una semana antes —el 21 de mayo— Piñera, en su informe de gestión ante el Poder Legislativo de su país, señaló que “no existen temas limítrofes pendientes con Bolivia” y que además  el Tratado de 1904 “ha garantizado 106 años de paz entre Chile y Bolivia”.

Respuesta. El último jueves, el ministro de Defensa de Chile, Andrés Allamand, a través de un comunicado, realzó la capacidad militar del país trasandino para garantizar su soberanía e integridad territorial.

“Lo que sí tenemos, como corresponde, y esto es tranquilizador para los chilenos, es que las Fuerzas Armadas se encuentran en su capacidad plena para resguardar nuestra soberanía y la integridad territorial”, describió Allamand, según un despacho enviado por  la agencia de noticias EFE.

Este comunicado recibió críticas en el Órgano Legislativo boliviano. El jefe de bancada del MAS en Diputados, Edwin Tupa, reprochó que Chile “esté recordando” a Bolivia su capacidad militar. “¿Qué nos quieren decir? Este mensaje lo podemos interpretar como algo provocativo, pero vemos más bien nerviosismo por la estrategia marítima que asumió el Estado boliviano”.

Pero el jefe de bancada de Convergencia Nacional (CN), Osney Martínez, afirmó que “el Gobierno de Chile respondió a Bolivia por el cuestionamiento que hizo el presidente (Evo) Morales sobre su capacidad militar”.

OEA exhortó a buscar soluciones

La Resolución 426 de la OEA considera que el diferendo es de interés hemisférico y exhortó a los gobiernos implicados en el conflicto a buscar una solución justa y equitativa para el acceso soberano y útil de Bolivia al     Pacífico.

Osvaldo Flores fue designado Cónsul adjunto en Santiago

Según un reporte del diario chileno La Tercera, el diplomático boliviano Osvaldo Flores presentó, el 20 de mayo, su acreditación a la Cancillería de Chile para desempeñar funciones como Cónsul Adjunto de Bolivia en Santiago.

“Osvaldo Flores se hará cargo de los aspectos administrativos de la misión boliviana en Chile, a pocos días de que Walker San Miguel retorne a La Paz. Flores hizo su debut social en Santiago precisamente esta semana, durante la despedida que hizo San Miguel ante el cuerpo diplomático acreditado en Chile”, dice el texto del periódico chileno.

Esta posesión fue confirmada por una fuente del gobierno de Evo Morales, quien anunció que “todavía no se designó al reemplazante de San Miguel”.  En Chile, barajan el nombre de la ex vicecanciller Mónica Soriano como el reemplazo de San Miguel.

En Chile difieren sobre pedido de Evo

La solicitud que hizo el presidente Evo Morales a su homólogo chileno Sebastián Piñera de entregar propuestas para reanudar el diálogo, ocasionó una serie de discrepancias en el Poder Legislativo chileno.

El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Senadores de Chile, el opositor Eugenio Tuma, apoyó la posición que emitió Morales y afirmó que Piñera debería ofrecer a Bolivia un enclave sin soberanía en el norte de Arica.

“Tiene razón el presidente boliviano (Evo Morales). Le corresponde a Chile dar una respuesta y creo que es hora que el presidente (Sebastián) Piñera haga una propuesta en concreto respecto al tema. (Piñera) sabe que va a contar con un respaldo del Parlamento chileno en la medida que proponga un corredor al norte de Arica, y para eso, necesariamente tiene que concurrir la voluntad del Perú”.

Por su parte, el senador oficialista Hernán Larraín advirtió que Bolivia “no recibirá” ninguna propuesta si sigue por el “camino de la agresividad”.

“Bolivia tiene que optar: o se sienta a la mesa de negociaciones con Chile, tratando de reconstruir confianzas —seriamente dañadas— para buscar soluciones conjuntas, o podrá seguir su camino de agresividad, en donde no recibirá nada de parte de Chile, porque nuestro país no tiene ninguna deuda pendiente”, advirtió.

Morales replicó el jueves a Piñera. Pidió que presente propuestas sobre el diferendo marítimo en el marco de la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA).

“Si tanto habla de diálogo, que Chile presente propuestas concretas en el marco de las resoluciones de la Organización de Estados Americanos, para que se inicie formalmente un proceso de negociación para que Bolivia acceda con soberanía al Pacífico”, afirmó el mandatario boliviano.

miércoles, 23 de marzo de 2011

1950, el mar a cambio del agua dulce del altiplano

Si algo distingue al acercamiento que hubo entre Bolivia y Chile en 1950, es la propuesta chilena de “intercambiar” el mar por las aguas del altiplano boliviano, para “hacer un vergel” del norte chileno, como dijera el presidente estadounidense Harry Truman.

Esta es una de las pocas veces en que el país mapocho, a cambio del acceso soberano de Bolivia al mar, habla de “compensaciones que no tengan carácter territorial”. En palabras del presidente chileno de entonces, Gabriel Gonzales Videla, la retribución boliviana consistiría en “las caídas de agua del altiplano para promover la transformación y el desarrollo económico y agrícola de las provincias del norte de Chile, del sur del Perú y parte importante del territorio boliviano”.

Estaba en la mente de Chile, afirma el ex canciller Javier Murillo, el uso de las aguas de los lagos Titicaca, Poopó y Coipasa.

Desahucio. Al margen de la aceptación o rechazo que hubo a la propuesta chilena, ésta chocó con dos hechos que desde el principio la desahuciaban: por un lado, el carácter binacional de las aguas del Titicaca (las más importantes), y por otro, que cualquier corredor al norte de Arica rompía la unidad sociocultural entre Tacna (Perú) y Arica (Chile).

El rechazo peruano no se hizo esperar: en un comunicado del 31 de marzo de 1951, reitera que cualquier tratativa sobre el norte chileno incumbe directamente a Perú, y que las aguas del Titicaca son peruano-bolivianas.

Luego, en 1952-55, con la revolución de abril en Bolivia, se retoma la negociación, pero esta vez sin tocar el tema del mar. El ex diplomático Murillo apunta cómo, por ejemplo, en 1955 el gobierno de Paz Estenssoro firma un Tratado de Complementación Económica con Chile, el que posibilitó la construcción del oleoducto Sica Sica-Arica, pero no se toca nada del tema marítimo. Acerca de la relación boliviano-chilena, Paz Estenssoro había dicho entonces: “sincera confraternidad despojada de recelos y menguados objetivos”; el Mandatario, señala Murillo, “nunca pudo explicar satisfactoriamente a qué menguados objetivos se refería”. 

El ex diplomático Ramiro Prudencio Lizón, destaca que en este momento la relación entre Bolivia y Chile sobre todo apuesta a mejorar el libre tránsito de mercaderías otorgado por Chile en 1904.

Lauca. Pero he aquí la contradicción chilena: mientras se acercaba al país, y se firmaba acuerdos de complementación, “no dejaban de trabajar, contrarreloj, los ingenieros que tenían a su cargo las obras para el desvío del río internacional Lauca”, señala Javier Murillo en su libro El largo conflicto.

El 14 de abril de 1962, cuenta el diplomático Escobari Cusicanqui, el presidente Alessandri “como un homenaje al Día de las Américas y haciendo uso de aquel derecho suyo de disponer de lo ajeno, en el momento que considere oportuno, ordenó la apertura de las compuertas y se llevó las aguas del río Lauca”.

Bolivia respondió rompiendo relaciones diplomáticas con Chile, retirándose por un tiempo del Consejo de la OEA, que no atendió adecuadamente el problema.

El desliz del presidente Truman

En una reunión de cancilleres en Washington, el presidente de EEUU, Harry Truman, tuvo la impertinencia de revelar la propuesta chilena de mar por las aguas dulces del altiplano boliviano. Para el mandatario el uso de estas aguas harían un “vergel en la costa occidental de Sudamérica para Chile y Perú”. Esto desató la oposición en Perú, Bolivia y Chile.

Las urgencias chilenas en 1950

El ex canciller boliviano Javier Murillo se pregunta qué es lo que realmente pretendía Chile con la estrategia de mar por las aguas del altiplano boliviano. En su texto, El largo conflicto, Murillo afirma que al fin de cuentas, el presidente Gonzales Videla y su canciller Wálker Martínez lo que pretendían al parecer son tres cosas:

Resolver el problema marítimo boliviano lo más lejos posible del centenario de la Guerra del Pacífico, “para despejar el peligro de que el Perú pudiera materializar sus proclamas reivindicatorias, previstas para tal aniversario”.

Obtener ventajas extraordinarias a costa de las aguas del altiplano, pese a que una de las principales fuentes acuíferas, el lago Titicaca, estaba en condominio boliviano-peruano.

Lograr, con este proyecto, un amplio apoyo de la opinión pública chilena, especialmente de las zonas directamente beneficiadas en el norte de Chile, las que frecuentemente se quejaban de la indiferencia de Santiago.

El acercamiento boliviano-chileno, además, se dio en medio del empeño personal del presidente de Chile, Gabriel Gonzales Videla, “en procura de buscar la fórmula de un arreglo definitivo con Bolivia” (El largo conflicto entre Chile y Bolivia. Dos visiones, Taurus, 2004).

El embajador boliviano de entonces, Alberto Ostria Gutiérrez, en su informe a la Cancillería había dicho en relación a una nota oficial chilena: “Se ha obtenido en esa respuesta lo que interesaba a nuestro país y el Gobierno chileno declara ahora oficialmente que animado de un espíritu fraternal hacia Bolivia, está llano a entrar formalmente en una negociación directa destinada a buscar la fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al Océano Pacífico, y a Chile obtener las compensaciones que no tengan carácter territorial y que consulten efectivamente sus intereses”. (Ver El largo conflicto)

Era la convicción del presidente chileno que las aguas del altiplano boliviano no sólo irrigarían el desierto, sino que también servirían para la minería del cobre y hasta “para crear la industria pesada” chilena.

Los hitos entre Bolivia y Chile
 
1878, diciembre
Chile convierte en un problema internacional el impuesto de los 10 centavos. Moviliza el acorazado Blanco Encalada y ordena a su agente diplomático retirar su pasaporte de la Cancillería de La Paz y declara que “renacen para Chile todos los derechos legítimos desde 1866”.

1879, 11 de enero
El prefecto de Antofagasta, coronel Severino Zapata, inicia juicio coactivo y dispone la detención del gerente de la Compañía de Salitre y FFCC de Antofagasta, el británico George Hicks, y el embargo de todos sus bienes hasta que honre su deuda con el fisco boliviano.

Cuatro tratados marcan la relación entre Bolivia y Chile

La historia entre Bolivia, su Litoral y Chile está marcada por cuatro tratados, dos de los cuales se suscribieron antes de la invasión y guerra de 1879 y tienen un enfoque limítrofe, y otros dos que tratan el asunto marítimo.

El primer acuerdo entre ambas naciones es del 10 de agosto de 1866 y establece el límite fronterizo en el paralelo 24, que quedaba entre Paposo (en el sur) y Antofagasta (en el norte) y determina que las riquezas existentes (guano) y por descubrir entre el paralelo 23 y 25 serían compartidas a mitades por ambas naciones. Así, Chile accedía a 50% de los beneficios de la riqueza guanera del morro de Mejillones.

Ese mismo año se inicia el poblamiento de Antofagasta, hasta ese entonces una localidad inhóspita y que empezó a ser poblada en gran medida por exploradores ávidos de riqueza del guano y el salitre y que instalaron su centro de operaciones en Cobija.

El 6 de agosto de 1874 se suscribió otro tratado que ratifica la frontera en el paralelo 24 y establece que Bolivia se compromete a no incrementar impuestos en 25 años a las explotaciones de salitre y minerales, en manos sobre todo de capitales chilenos y británicos.

Cuatro años después, el presidente Hilarión Daza promulga una ley que gravó con 10 centavos el quintal de salitre que exportase la Compañía de Salitre y Ferrocarril de Antofagasta. Éste fue el pretexto del Gobierno chileno para invadir el litoral boliviano.

El cuarto tratado es un convenio sobre transferencia de territorios del 18 de mayo de 1895. El documento pese a ser ventajoso para Bolivia, dice el diplomático y ex canciller Armando Loaiza, no fue refrendado por los legisladores nacionales.  Esta decisión derivó en que Bolivia perdiese una gran oportunidad para volver al mar.

El acuerdo establecía que Chile, en caso de tener dominio y soberanía sobre los territorios de Tacna y Arica los transferiría a Bolivia y en caso de no poder obtenerlos se comprometía a ceder “la caleta de Vitor, hasta la Quebrada de Camarones” y realizar un pago de cinco millones de pesos de plata de 25 gramos.

Loaiza enfatiza en que el acuerdo fue el más “positivo de la historia boliviano-chilena, pero no fue ratificado por fallo del congreso boliviano. Así, Bolivia no aprovechó esa oportunidad histórica”.

El tratado de 1904 de Paz y Amistad firmado en Santiago sepultó las aspiraciones marítimas al reconocer el derecho absoluto y perpetuo de Chile sobre los territorios obtenidos en la Guerra del Pacífico. A cambio, da una salida al mar, pero sin soberanía, entre otros aspectos.

Loaiza sintetiza que la tendencia de los tratados y negociaciones entre Bolivia y Chile se han caracterizado por una salida marítima para Bolivia por el norte de Arica. ¿Por qué por esta zona? Porque era improbable que Chile aceptara afectar su continuidad territorial, en otras palabras, el vecino país no cortaría su territorio. Sin embargo, desde 1929 surgió un nuevo elemento cuando Chile y Perú suscribieron el Tratado de Lima.

“Perú empieza a jugar un rol importante porque en 1929 cuando define su problema en el tratado de Lima con Chile, Tacna para Perú y Arica para Chile, ahí ponen una cláusula que dice que ningún acuerdo se puede hacer sin la consulta al otro”, dice Loaiza. “Perú tiene una carta muy fuerte en sus manos”, acota.

Resumen tratado 1904


I. El artículo I establece que ambos países deciden restablecer las relaciones de paz y amistad.
II. Reconoce que Chile tiene dominio absoluto y perpetuo de los territorios ocupados. Establece los límites de sur a norte entre ambas naciones.
III. Chile construirá un ferrocarril que unirá el puerto de Arica con El Alto de La Paz.
IV. Chile deberá entregar a Bolivia 300 mil libras esterlinas.
V. Chile cancela definitivamente créditos reconocidos por Bolivia por indemnización en favor de las mineras de Huanchaca, Oruro y Corocoro y otras deudas.
VI. Chile reconoce en favor de Bolivia y a perpetuidad el libre tránsito comercial por su territorio y puertos.
VII. Bolivia podrá constituir agencias aduaneras en puertos de Antofagasta y Arica.
VIII. El intercambio comercial será  con reglas igualitarias.
IX. Los productos naturales y manufacturados de Chile para internarse en Bolivia serán despachados con factura consular.
X. Los productos naturales y manufacturados de Bolivia serán exportados con guías y franqueados por las aduanas de Bolivia.
XI. Establece que Bolivia deberá aplicar en Antofagasta durante un año el sistema de exportación mencionado en el artículo X antes que ponerlo en marcha en Arica.
XII. Cualquier arbitraje sobre el tratado será realizado por el emperador de Alemania.

Los hitos entre Bolivia y Chile

1872, noviembre
El Congreso autoriza al presidente Agustín Morales a suscribir un tratado de alianza con Perú, que es aprobado por el Parlamento peruano en abril de 1873 y por la Asamblea boliviana en junio de ese mismo año, bajo la presidencia del general Adolfo Ballivián. 

1877, enero
El representante diplomático de Gran Bretaña en Santiago informa a su gobierno de que “se están haciendo esfuerzos para inducir a Chile a adueñarse de Antofagasta y de la costa adyacente. Hace tiempo que Chile está dirigiendo ojos codiciosos a ese puerto de Bolivia”.

1877, 9 de mayo
Un maremoto, acompañado de fuertes sismos,  afecta toda la costa y deja en semirruinas las casas de Antofagasta, Mejillones y Tocopilla. El principal puerto boliviano de la época, Cobija, que empezaba a reponerse del terremoto de 1868, fue prácticamente borrado del mapa.

1878, 10 de febrero
El Congreso boliviano aprueba un impuesto de 10 centavos por quintal de salitre a las compañías chilenas, cuyos accionistas eran ministros de ese país. La decisión es para ayudar en tareas de reparación de los edificios tras el maremoto. Chile dijo que así se violaba el Tratado de 1874.